miércoles, 15 de marzo de 2017

La Mujer y las Niñas en la Ciencia
Por Antonieta B. de De Hoyos.     3/18/17.
Aprovechando el día Internacional de la mujer, las Naciones Unidas enfatizan la importancia de la mujer y de las niñas en la ciencia, y dar fin a los prejuicios que impiden que se invierta más en educación CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) con  especial atención a las tecnologías digitales. Trasmitir conceptos, es esencial para la difusión del conocimiento y de la innovación, en el mundo moderno.  
Es urgente ofrecer oportunidades para mejorar sus perspectivas de carrera, y un desarrollo profesional a más largo plazo para que las personas puedan beneficiarse de sus innovadoras contribuciones, en el futuro. 
La ciencia y la igualdad de género son vitales para realizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos en la Agenda 2030. En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo, inspirando y promoviendo la intervención de las mujeres y las niñas en la ciencia.
Lamentablemente, todavía hay barreras que les impiden participar plenamente en esta disciplina,  y de acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, es del 18%, una maestría el 8% y un doctorado el 2%, en alguna materia relacionada con la ciencia, mientras qué, para los estudiantes es del 37%, 18% y 6% respectivamente.
Para facilitarles el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia, así como  lograr la igualdad de género y su empoderamiento, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama el 11 de febrero como el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”.
Hace unos días, me enteré que dos jovencitas de 16 y 17 años lograron el ingreso a cursos de verano en dos Universidades de prestigio. Una va a la Universidad de Yale y la otra a la Universidad de Harvard, ambas en Massachusetts.
De primero me asombró la noticia, después me sentí muy orgullosa de que ellas, siendo mujeres lo hayan intentado y logrado a tan corta edad. Antaño, salir fuera de la ciudad a cursar profesional, exigía hospedarte en casa de parientes y bajo la custodia de tutores.
El gremio masculino ha reconocido la capacidad intelectual de la mujer, la que por siglos estuvo sometida, salvo aquellas excepciones donde a través de sus inventos y descubrimientos, escribieron su nombre en la Historia universal.
Ahora, la mujer ha alcanzado metas inimaginables, por eso la ONU ha decidido aceptar como un derecho humano el ingreso de miles de mujeres y niñas a las carreras científicas.

Impulsemos a nuestras niñas y jovencitas a  estudiar y a elegir con sensatez, lo que desean a futuro, evitemos que la corriente asfixiante de sensualidad las absorba, para que su mente brillante, se ocupe de cosas verdaderamente relevantes.   

martes, 7 de marzo de 2017

¿Para qué sirven los Días Internacionales?
Por Antonieta B. de De Hoyos                    marzo 11/17

Esta es una pregunta que muchos nos hacemos, tanto a través de las redes sociales como en la vida cotidiana. ¿Por qué tantos Días Internacionales? ¿Para qué sirven? La respuesta la da el órgano más representativo de la Organización de las Naciones Unidas, la Asamblea General cuando designa una fecha como Día Internacional.
Por ejemplo, la que señala el Día Internacional de la mujer y que se celebra cada 8 de marzo; la Asamblea invita a llevar a cabo actividades dirigidas a sensibilizar la opinión pública respecto a este problema. Sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un dificultad sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas, o para que los ciudadanos lo exijan a sus representantes.
La Asamblea General, informa sobre la situación que le lleva a proclamar el Día Internacional de la Mujer; con el propósito de reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y alabar la valentía y la determinación de esas mujeres, que  ejecutan un papel clave en la historia de sus países y comunidades.
El tema ahora es “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”. @ONU_Mujeres. #diadelamujer. La dependencia de las Naciones Unidas a partir de este 8 de marzo, reconsiderará la manera de agilizar la Agenda 2030, para promover la aplicación efectiva, de los nuevos objetivos de desarrollo razonable. También definirá, los nuevos compromisos de los gobiernos bajo la iniciativa “Demos el paso” de ONU Mujeres, y otras obligaciones existentes en materia de igualdad de género, el empoderamiento y los derechos humanos femeninos.
También intensificará la lucha por eliminar toda forma de violencia, contra las mujeres y las niñas en los ámbitos públicos y privados, incluidas la trata y la explotación sexual y demás abusos. Se abolirán todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.
El tiempo pasa rápido, faltan 13 años para el 2030 pero, para que se hagan realidad estos proyectos, debemos unirnos y exigir esos cambios apoyados en la moral, dignidad, reputación, capacidad intelectual y responsabilidad femenina; actitud que se reflejará en nuestras acciones dentro del hogar y en la participación ciudadana.
La mujer, en el tercer milenio debe sentirse orgullosa de lo que es, y tener una voluntad férrea para no aceptar nada que la denigre. En la actualidad el número de profesionistas e intelectuales femeninas va en aumento, nuestra capacidad se ha equiparado a la del hombre, es tiempo de que las fuertes indiquen el camino a las generaciones venideras.

Eduquemos a nuestras niñas y adolescentes en su  valía de ser mujer,  porque es la única manera en la que podrán gozar en el presente y en el futuro, de ese respeto que exigimos tanto.

miércoles, 1 de marzo de 2017

¡En tiempo de crisis...!
Por Antonieta B. de De Hoyos                                                      marzo 4/17
Tonieta59@yahoo.com.mx

Para nadie es un secreto que la palabra más escuchada después de iniciado el milenio es “crisis”. Constantemente los diferentes medios de comunicación, radio, prensa, tele- visión e internet, nos bombardean con la “crisis financiera, alimentaria, inmobiliaria, ambiental”, pero esa negativa influencia no termina ahí, también se filtra hasta los hogares en donde se sufren crisis familiares, divorcios, familias disfuncionales, rebelión de los hijos, infidelidad, crisis de la personalidad y muchos otras complicaciones.
Lo raro es que en el pasado y aún ahora, muchas personas salen victoriosas de estas crisis, ¿cómo es que lo logran?. Antes que nada dejan atrás el miedo al fracaso, y se adentran en la esperanza de un futuro lleno de éxito.
Desafortunadamente, una gran mayoría desconoce que a las crisis se les debe enfrentar, y que éstas no duran para siempre, son tan solo espacios duros que nos sacan de la comodidad, pero al final dejan grandes aprendizajes.
El miedo y la fe tienen algo en común, ambos ofrecen un porvenir incierto, ese algo que nos inquieta a pesar de que aún no ha sucedido. ¿Pero acaso hay alguien que tenga la vida segura? El miedo, es una emoción negativa, en cambio la fe, es rica en energía positiva.
Entonces ¿Por qué no elegimos la fe y evitamos que el miedo arruine nuestra felicidad? La vida moderna como consecuencia de la globalización, presenta situaciones cada vez más adversas, por lo que nos vemos obligados a elegir uno de los dos caminos, jamás se podrá estar en los dos a la vez. Lo mejor es reconocer que nuestro futuro depende de la voz que escuchemos, porque esa, es la que nos llevará al éxito o al fracaso.
No dejemos que el miedo nos paralice, tenemos que echar a andar nuestra imaginación y esforzarnos en ampliar nuestros conocimientos y habilidades. Alejemos a como dé lugar los pensamientos pesimistas, no nos auto-limitemos, mucho menos caigamos en pánico, es indispensable serenarnos, llenarnos de fe y de esperanza.
Ahora ya nada es fácil, la lucha por la supervivencia se ha tornado peligrosa, ya no podemos darnos el lujo de despilfarrar agua, alimentos, tiempo ni dinero. Hay que combatir todo lo que amenace con destruir nuestra vida, salud, matrimonio, familia, negocios y cualquier cosa que altere nuestro estado de ánimo.
Sin lugar a dudas, la mejor opción es confiar en Dios, Él es el único que puede darnos la victoria; no más titubeos, recuerda, que lo que no mata fortalece. Activemos la imaginación y la creatividad, urge encontrar nuevas ideas y nuevas oportunidades, busquemos espacios de libertad en los que podamos pensar.

“En tiempo de crisis la cuaresma es un oasis”. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

Seamos un eslabón más.
Por Antonieta B. de De Hoyos      febrero/25/17

Me gusta mucho leer reflexiones sean cortas o largas, porque todas ofrecen un valioso contenido espiritual, que permite al lector encontrar el camino, si es que en esos momentos lo ha perdido.
En esta ocasión fue el escritor y filósofo Johann Wolfgang von Goethe, que dijo: “La bondad es una cadena de oro, por la cual se mantiene unida la sociedad”. 
Es triste  pero casi nunca pensamos en esa cadena de oro, cuando alguien se acerca a pedirnos algo, lo más seguro es que sí le ayudemos, pero de forma distraída, como por no dejar. 
Las prisas, nos impiden recapacitar en la importancia que tiene este sencillo acto de piedad para el buen funcionamiento de la humanidad.
La crítica situación económica por la que atraviesa el país, ha provocado que proliferen los pordioseros, por lo que es frecuente que durante el día te encuentres con dos o más de ellos y que en ocasiones, estas peticiones lleguen a molestar. 
Por lo regular están afuera del templo o, en avenidas donde el tráfico es concurrido; unos venden dulces, otros chicles, otros se apoyan en su discapacidad, pero todos bendicen a su benefactor. Si nos diéramos tiempo de mirar sus ojos, en silencio, sin cruzar palabras, estoy segura de que su mirar reflejaría una gran melancolía e impotencia, al no tener empleo y verse obligado a pedir limosna.
Entre semana acudí a misa al Santuario de Guadalupe, y a la salida me topé con unos indigentes, dos hombres y una mujer, bastante sucios, despidiendo muy mal olor, les di unas monedas pero, sus deprimentes figuras no he podido olvidarlas. 
¿Cómo es posible que haya gente viviendo así? (si a eso se le puede llamar vivir). Hacía frío, ¿dónde dormirían? uno de ellos sacó de detrás de la puerta del templo una cobija igual de sucia que él, probablemente se dirigiría a una de las bancas de la plaza de enfrente. ¡Nunca, en toda mi larga vida, había visto de cerca tanta miseria!
¿Sabrán los corruptos, los ladrones de bienes ajenos, que al robar lo destinado a obras sociales o, a la creación de nuevos empleos, condenan a millones a estas infrahumanas condiciones? Sabemos que ni la pobreza ni el hambre en el mundo se van a terminar,  pero si podemos con nuestra acción formalizar esa cadena de oro y convertirnos en un eslabón de caridad.
Para nuestro infortunio, existen muchas personas que continúan en su afán de acumular cosas, despilfarrar dinero en viajes, lujos y diversiones, ignorantes del gozo que da el  desprenderse de lo material a favor del prójimo.
Creemos que basta dar una limosna para solidarizarnos, lo que la mayoría aun no comprende es que cuando se da se recibe más, el alma se reconforta al sembrar el amor hacia los demás. 
Es increíble como en esos instantes, la presencia de Dios agiganta la fe en  ambos, la bondad florece en sus corazones y se vuelve a soñar con un mundo mejor, pleno de igualdad y humanismo universal.





miércoles, 15 de febrero de 2017

Otra oportunidad para aprender a orar
Por Antonieta B. de De Hoyos                                       Febrero /18/16

Estamos en tiempos difíciles, mas no por la economía raquítica en la que mal que bien sobrevivimos, sino por la inestabilidad emocional con la que nos relacionamos. Nos abruman los hechos sangrientos que a cada momento nos presentan los noticieros, las telenovelas y películas comerciales, acciones terribles que jamás pensamos veríamos  con indiferencia. 
Para nuestro infortunio, los hemos ido aceptando como actos naturales en medio de la frívola rutina; lo mismo pasa con esa brutal agresividad con la que nos conducimos y que a nadie le interesa ayudar a superarla.
En los hospitales, los médicos no se dan abasto para atender a tantos enfermos, los medicamentos escasean, las incapacidades laborales van en aumento, el empleado se ausenta y la empresa pierde productividad, por si fuera poco, aparecen nuevas enfermedades con remedios tan costosos que se vuelve imposible medicarse.
Ahora, las enfermedades psicosomáticas van en aumento (malestares de la mente) como consecuencia de una sobre carga de emociones frustrantes, capaces de aniquilar al más resistente de los organismos. 
Naturismo, homeopatía, micro dosis y demás formas curativas alejadas de la medicina alópata tradicional, se han incorporado a esta lucha con el propósito de aliviar almas y reconstruir cuerpos.
La tensión nerviosa es la principal causa, tanta información negativa hunde a la persona en el pesimismo, en un estado de ansiedad, de depresión y deseos suicidas, la corrupción no solo empobrece al ciudadano, también le destruye su espíritu. 
La televisión antes divertida y a veces hasta educativa, se ha convertido en un monstruo que devora el sueño de vivir en un mundo mejor, al espectador.
Aunque no lo aceptemos abiertamente, estamos conscientes de que este desanimo llega, porque nos hemos alejado de Dios, vivimos en el ruido, en el escándalo, dejamos de gozar espacios de soledad, momentos maravillosos en los que conversábamos con Él.
Algunas personas usan misales o libritos de oración al rezar, pero no es necesario rebuscar palabras, Dios entiende nuestro lenguaje. Orar es escuchar y hablar con un amigo íntimo, es vaciarse de cosas y preocupaciones, y dejar que el silencio se llene con su presencia.
Esta introspectiva conversación no tiene que ser larga, su esencia es la compasión, la misericordia que profesemos hacia el prójimo, a la pareja, a la familia, a los amigos, a conocidos y desconocidos. Cuando la persona ora se descubren sufrimientos y alegrías, ansiedades y proyectos, es en esos momentos cuando el alma descansa y el organismo se recupera.

La mayoría vive fuera de sí, en las cosas, distraído en las calles y casinos de juego. 
Por qué mejor no aprovechamos este miércoles de Ceniza y la cuaresma completa, para habituarnos a orar al anochecer, es impostergable encontrar esa paz sanadora que reconcilia el sueño, que va dentro de nosotros, pero no la percibimos.  

martes, 7 de febrero de 2017

Las abuelas como sanadoras.
Por Antonieta B. de De Hoyos                      febrero 11/17
En los países del primer mundo y en vías de desarrollo, la labor de las abuelas se limita al cuidado de los nietos pequeños y adolescentes, mientras los padres trabajan. Nadie repara en el enorme valor de su experiencia, solo se le asignan sencillas tareas domésticas debido a que su labor profesional ha concluido. Su plática no interesa, todos están inmersos en sus cosas y diversiones, ella pasa los días frente a un televisor.
Vinieron a mi mente estas escenas, después de haber leído un reportaje que me conmovió, Theresa Mutingondo, tiene 71 a­ños, 8 hijos, 19 nietos y al igual que ella, otras abuelas están ayudando a miles de personas a superar sus problemas psicológicos, en un país abrumado no solo por la pobreza, sino también por la violencia política, los desastres naturales, el abuso de drogas y las creencias que les dicta la brujería.
En Zimbabue, la situación es crítica: catorce millones de habitantes de los cuales cinco millones sufren algún tipo de padecimiento mental, cuentan apenas con diez psiquiatras y quince psicólogos clínicos. África, es una de las naciones más atrasadas del mundo en lo económico, y enfrenta una crisis que no se refleja en el producto interno bruto, pero si en la forma como se corroe el espíritu de su gente: su mente.
Sin suficientes servicios de salud, se buscaron otros recursos humanos para auxiliar a los compatriotas, se entrenaron a trabajadoras sanitarias laicas y voluntarias, y se fundó el proyecto “El banco de la amistad”. Así, después de ser diagnosticados en una clínica de salud primaria, los pacientes aquejados de depresión son llevados con las “abuelas”. Ellas charlan sentadas en un banco en los alrededores del hospital, como si hablasen con sus nietos o con cualquiera que desee escuchar “la voz de la experiencia”. El proyecto que ayuda a jóvenes madres agobiadas por la violencia doméstica y la pobreza, consiste en cuatro etapas: abrir la mente, reconocer las causas de su padecer mental, elevar su autoestima y aprender a lidiar con los problemas.
Charlar con la “abuela”, ha dado buenos resultados, porque pasados seis meses de esta terapia conversacional, los pacientes tienen menos probabilidades de caer de nuevo en la depresión, la ansiedad y los pensamientos suicidas se reducen mucho más, que con las consultas tradicionales, por eso este proyecto se ha extendido al resto del país.
Las abuelas, aunque son una alternativa que ayuda, no logran modificar el origen de tanta angustia y lo peor es que esta pandemia no preocupa a los países desarrollados, porque la  depresión no se contagia.

Qué tal si aquí en nuestro pequeño mundo, empezamos a conversar con las “abuelas”y a reconocer esa enorme sabiduría que les dan sus años vividos; seguro de que muchos de los males que aquejan a las familias y a la sociedad disminuirían…como el bipolar por ejemplo.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Si esto se aprendiera en casa.
Por Antonieta B. de De Hoyos                                febrero 4/1017
Es verdad que en algunas ocasiones, en un día tranquilo, sentimos ganas de cambiar, de ir a algún lugar desconocido, de hacer algo diferente, importante y hasta divertido… Pero no sabemos cómo, porque en casa durante la infancia y la adolescencia nuestros padres no nos motivaron a hacerlo, y no por negligencia, sino porque a ellos tampoco se les enseñó.
Cambiar la rutina y nuestra forma de ser por tantos años cuesta mucho trabajo, aunque los expertos dicen, que si practicamos con constancia por un mes las siguientes sugerencias, veremos pronto lo bello que es la vida cuando se aprende a administrarla.
Primero que nada, hay que dejar de relacionarse con las personas equivocadas, apáticas, negativas, y de obstinarse en estar con alguien que no te valora; acércate a los que de verdad te aman y que están contigo, en las buenas y en las malas.
Después, acepta que huir de los problemas no es la solución, es preciso enfrentarlos aun y cuando pudiéramos salir lastimados, lo mejor, es que siempre dejan una lección que nos ayuda a ser mejores, recuerda que el tiempo lo cura todo.
La orden es, ser honesto con los demás y con uno mismo, y cumplir de inmediato lo encomendado. Jamás aparentar lo que no se es, ni cambiar por agradar a otros, en el fondo la gente aprecia la autenticidad. 
Lo pasado, ya pasó, cierra círculos y sigue adelante. 
No temas equivocarte, porque en el error se encuentra el camino correcto. Busca la felicidad dentro de ti, en las pequeñas cosas que no puedes comprar: el amor, la paz interior y un trabajo que te apasione.
Aprovecha las experiencias que te saquen de la comodidad, porque progresar implica riesgos y toma de decisiones. Sé cauto al elegir a tus amistades y no busques compañía por soledad, recuerda que lo que ha de ser será y si no era lo que esperabas, date otra oportunidad. 
Nada de celos, cuenta tus propias bendiciones, evita competir con todos, deja de quejarte.
Los altibajos templan el carácter, busca lo positivo, ¡mírate! hoy eres más fuerte que ayer. Aleja los resentimientos, perdona y libérate, guíate por lo que dice tu corazón. 
Descansa, hay ocasiones en que se necesita un descanso para pensar con claridad, olvídate del perfeccionismo, pero esfuérzate en hacer cosas extraordinarias.

No es sano que te obligues a mostrarte siempre fuerte, ni que te rijas por lo que piensen los demás, llora si quieres. Sé responsable de tus actos sin culpar a nadie, piensa que no puedes hacer todo por todos, ayuda, si eso te hace feliz. 
Basta de preocupaciones innecesarias porque éstas le quitan felicidad a tu día, sueña cosas hermosas, porque los sueños se cumplen. 
Y no seas ingrato, sin interesar como te haya ido, agradece a Dios el don de la vida.