jueves, 23 de junio de 2016

La excelsitud de la Tercera Edad.
 Por Antonieta B. de De Hoyos.         Junio 25/16
Muchos poetas famosos han escrito bellos poemas o pensamientos relacionados con la tercera edad, obviamente por que se encuentran dentro de ella. Algunos afirman que es la mejor etapa de la vida, porque ya han quedado atrás los apuros por conseguir el sustento de la familia y el desvelo por ofrecer a los hijos una educación de calidad, que les augure un futuro exitoso.

El nido ha quedado vacío, cada uno de los miembros de la familia ha tomado su rumbo, el  resto del tiempo, si Dios lo dispone, se vivirá en pareja. Lo bueno es que ahora ya se puede disfrutar de viajes cortos, de salir a comer a un restaurante, visitar parientes y amistades, ir al cine, levantarse tarde después de trasnochar con una buena película o con la lectura de un ameno libro. 
Los ahorradores que desde los primeros años supieron administrar sus gastos, lograron una economía envidiable que hoy les permite darse el lujo de cambiar su residencia a una playa, a una cabaña en las montañas o, a un lugar donde el clima y el paisaje les ofrezcan la tranquilidad deseada.
Lo cierto es que la mayoría de las personas de la tercera edad, son muy felices porque en todas sus tareas pusieron su mayor empeño y siguen siendo responsables, al no malgastar su tiempo ni su energía en diversiones insulsas o relaciones que les amarguen el rato. 
Por lo regular están contentos y aceptan con dignidad su edad: el pelo que  encanece y se arrala, la piel que se arruga, los huesos que duelen y las rodillas que crujen al menor intento, han pasado a segundo plano.
Llegó la hora de hacer esa actividad que tanto se anhelaba: pintar cuadros o paredes, escribir poemas, leer novelas de misterio, sembrar y cuidar plantas en el jardín, consentir a una mascota, pasear  por el parque, ver eventos deportivos en la  tele, etc. 
Gracias a Dios las exigentes rutinas de  antaño ya no existen, solo los horarios en la alimentación y en los medicamentos, si se respetan.
Pero dentro de todas estas comodidades hay algo relevante. Hoy en la bendita tercera edad se tiene tiempo, más que suficiente para orar, para pedir por la salud de los que aman, por los enfermos y desamparados en el mundo; éste es un espacio en donde el adulto se vuelve contemplativo, si antes no sabía ni como persignarse, ahora su comunicación con el Altísimo es constante y amorosa, mas no por temor a lo desconocido sino por el gozo infinito de contar con Él. 

Vivir es la mejor escuela, en ella se aprende lo bueno y lo malo y es en estas experiencias, cuando el adulto mayor obtiene su sabiduría, conocimientos invaluables que solo posee aquel que ha tenido el privilegio divino de envejecer. 
Quien intenta conservarse joven a costa de lo que sea, rechaza el hermoso trofeo que Dios otorga únicamente, a los que han sabido superar miles de batallas y salir airosos.

En la juventud presumimos de amar, pero solo hasta que se envejece en compañía se conoce lo que es un amor bendecido

viernes, 17 de junio de 2016

La ética y la moral, anuladas.
Por Antonieta B. de De Hoyos.                      Junio 18/16
En la última década, la sociedad ha venido sufriendo cambios demasiado bruscos en lo que se refiere a la conducta de las personas, hay veces en que se rompen por completo los esquemas morales y religiosos que antaño la sostenían. 
Los legisladores y políticos (la mancuerna del diablo), en su loca carrera por acrecentar riqueza y popularidad -ya no buscan el bien de la comunidad-se limitan a presentar escandalosas iniciativas de ley, que solo sirven para dispersar la atención de la ciudadanía sobre su deficiente trabajo en los curules y gobiernos, leyes absurdas que van en contra de lo instituido y desestabilizan a las familias mexicanas. 
Esta vez no me voy a referir a ninguna de esas ilustres propuestas, aunque todos sepamos que según éstas se vayan haciendo efectivas, nuestro caminar se irá enfilando hacia la decadencia, con el riesgo de que en cualquier momento en cuanto estalle la enajenación colectiva, dará principio el retroceso mundial  de la  sociedad y el caos y la destrucción serán totales.

Lo que sucedió en Orlando Florida, USA, está sucediendo en muchas partes del mundo, incluso aquí en mi provincia, porque es el resultado de la pésima educación que se otorga  en los hogares, el descuido total de los padres trabajen o no fuera de casa, la negligencia al dejar los sentimientos, emociones y acciones de sus hijos en manos de los medios de comunicación corruptos. (programas de televisión, internet, películas) donde se presentan escenas de sexo y crímenes espantosos, a cualquier hora del día como si fueran caricaturas, información que se graba en sus mentes, para colmo también intervienen en este desastre las malas compañías y el vivir dentro de una familia violenta y desintegrada.

Jóvenes y adultos, están descontrolados porque lo que antes se consideraba pecado o faltas a la moral, ahora la ley lo permite; organizar un desfile con personas semi desnudas y pintarrajeadas ya no es inmoral, vestir un hombre como mujer antes se sancionaba, besarse en la boca dos hombres en público era inimaginable, ahora todo se tolera.
Sentir en el corazón que hay cosas que no deben hacerse y ver que muchos lo hacen impunemente, lleva a la desesperación y a los enfrentamientos que  terminan en graves tragedias. Pero, estos actos no deben calificarse como homofóbicos porque durante siglos la sociedad ha respetado a los homosexuales que se dan a respetar. 

Las universidades, están llenas de estudiantes talentosos que no saben comportarse. Lo mismo pasa con muchos de nuestros representantes que  desconocen por completo la ética, la moral, los principios religiosos, la presencia de Dios y el temor a fallarle.

La ética es la voz interior que me dice lo que está bien o mal, la moral es lo que la cultura de mi pueblo me permite; hoy las dos están olvidadas, las iniciativas de ley las enviaron a la basura.  

miércoles, 8 de junio de 2016

El más bello de los cumpleaños. 
Por Antonieta B. de De Hoyos                  junio/16
Trece de junio, día de San Antonio de Padua, fecha memorable para los católicos en la que tuve la dicha de nacer, hace siete décadas; años en los que Dios me ha bendecido con una larga existencia que jamás creí merecer. 
Por supuesto que me doy cuenta de que estoy envejeciendo, que mi rostro y mi cuerpo se van transformando, lo positivo es que el aparentar juventud ya no me preocupa, ahora lo esencial es que estoy de pie sobre la tierra y gracias a la bondad divina, con leves achaques característicos de la vejez,
Por fin he descubierto el verdadero valor del tiempo y veo con alegría, que aún estoy en condiciones de ser y hacer lo que quiero, obvio que con ciertas limitaciones y aunque muchos no lo crean, disfruto como nunca antes mis horas de soledad, silencios en los que puedo reflexionar sobre lo que he vivido, pero sobre todo agradecer con humildad las bendiciones recibidas, tanto en etapas de  dolor como de felicidad.
Estoy contenta con lo que he sido, pero mucho más por la ocasión que tengo de prepararme y de disponer mi espíritu para ese encuentro maravilloso con la eternidad. Cada mañana cuando vislumbro la luz del día, siento que es otra oportunidad que se me da para ayudar a mis semejantes.
Este día tan especial, quiero celebrar aquellas épocas difíciles que creí imposibles de superar, pero ¡lo hice! Me siento muy orgullosa de la vida que he tenido, de las muchas bendiciones recibidas y de las dificultades que me fortalecieron. 
Es muy grato caminar con la frente en alto, sentir el corazón feliz porque se aprendió de los errores. Eso sí, ni un minuto más despilfarrado en tonterías, hoy quiero gozar sin prisas de la naturaleza en todo su esplendor, en especial del amanecer y del atardecer, porque es en esos apacibles momentos cuando Dios nos acaricia; nos felicita o nos consuela.
De aquí en adelante compartiré con los demás mi entusiasmo por la vida, haré sonreír y reír a alguien que necesita salir de su nostalgia, bendeciré a todos los que estén cerca de mi o distantes, a los que conozco y a los que no conozco, caminaré un kilómetro más para realizar una buena obra, diré palabras bonitas y abrazaré con ternura. 
Animaré al triste, a los que amo les repetiré hasta el cansancio lo que significan en mi vida, nunca volveré a preocuparme por lo que no tengo y agradeceré intensamente lo que poseo. La firmeza de mi fe me conduce a aceptar a cada instante su voluntad, lo que me garantiza que todo irá bien.
Esta noche alabaré a Dios por sostenerme de su mano durante todos estos años, tiempo en el que, de acuerdo a lo aprendido, traté de hacer las cosas lo mejor posible. Y aunque estoy arrepentida, tengo que aceptar las veces que por inmadurez cometí equívocos.

Emprenderé mi último viaje con El a mi lado, porque confío plenamente en su infinita misericordia; pero por lo pronto seguiré entusiasmada con mis proyectos de vida y fabricaré ilusiones, quizás mañana pudiera ser el mejor día.

miércoles, 1 de junio de 2016

La mujer y el medio ambiente
Por Antonieta B. de De Hoyos       junio 4/16
Esta más que comprobado, que el sistema capitalista impuesto por los varones, que devalúa, esclaviza y explota a las mujeres, tanto en su labor dentro de casa, como en el oficio o profesión que desempeña; es el responsable de las crisis medioambientales y socioeconómicas que hoy representan el peor desastre en el planeta. Ese fue el motivo por el que surgió a nivel mundial un nuevo movimiento llamado “ecofeminismo”, (la ecología y la mujer). Es cierto que la mujer no siempre ha sido sometida, ya que en la antigüedad hubo épocas en que se veneraba a diosas, se respetaba a la Madre Tierra, y el matriarcado  floreció.
El desastre dio inicio con la llegada del capitalismo y la explotación masculina, acumulativa y destructiva contra la mujer. Violencia que incluía a niños, a los más débiles y a las semillas. ¿A las semillas? Sí, porque cuenta la historia que las variedades de semillas de los cereales y hortalizas, han sido seleccionadas generación tras generación, durante miles de años por las mujeres, ellas son las encargadas de dar vida a la agricultura, lo malo es que desde finales del siglo pasado, gente perversa ha venido a piratearlas; grandes corporaciones de agro ingeniería alimentaria como Monsanto, modifican un gen de una variedad de semilla, la patentan y se apropian de ella. Las semillas pertenecen al planeta, esta maléfica acción se llama: biopiratería.
Sabemos con certeza, que el derecho a sembrar en tierras ajenas semillas transgénicas, es apoyada por los propios gobiernos, a pesar de ser un delito que pone en riesgo la libertad en el mundo. La pérdida de una importante variedad de semillas empobrece de manera radical el patrimonio de la humanidad, podríamos regresar a la esclavitud de antaño, ya que sin esa variedad una plaga acabaría con todo y nosotros seriamos fácil presa para estas pandillas corporativas.
En algunos países, se han implementado leyes que protegen de estos abusos a las mujeres y a los campesinos. En otros, ellas se enfrentan con valentía a una mafia armada de leyes deformadas; son bravías, audaces, intrépidas, su fuerza les viene de la tierra misma, tienen el poder de la naturaleza que podrían tener también los varones, si despertaran y se opusieran a la explotación extranjera que destruye minerales, vegetales y animales.
Ecofeminismo viene del griego “oikos” casa, lugar donde el trabajo doméstico significa  riqueza y creatividad, por eso el capitalismo quiere destruirlo. Desde hace más de dos décadas, casi medio millón de campesinos alrededor del mundo, se han venido suicidando extorsionados económicamente por los amos de semillas y pesticidas, los transgénicos causan muchas enfermedades: autismo en los niños, cáncer en la población, es un crimen contra la Tierra y la Humanidad que no podemos permitir. ¡Tenemos que luchar!
La única esperanza es la mujer; antes lectora de semillas, ahora lectora del presente y visionaria de la biocivilización que impondrá en el mundo, fortalecida en las virtudes del ecofeminismo.






jueves, 19 de mayo de 2016

La familia sin apoyo de los gobiernos.
Por Antonieta B. de De Hoyos                        mayo 21/16.
En la actualidad pareciera que en México, Estados Unidos y en muchas otras naciones se trabaja para deshumanizar a la familia, por ejemplo: se están introduciendo leyes para el suicidio asistido, por una enfermedad grave o al final de la vida; se legaliza la práctica del aborto; se apoyan las uniones (no matrimonios) entre personas del mismo sexo; se busca permitir el uso de drogas como la marihuana para uso recreativo; las violaciones que destruyen a las mujeres quedan impunes; el abuso a un menor se vuelve común; los hijos y abuelos se abandonan sin sanción; la venta de alcohol y drogas es solapada, todas estas conductas corrompen las buenas costumbres familiares.
La sociedad alrededor del mundo va en picada, los valores que antes humanizaban son desacreditados, algunos adultos entran también en este juego sucio; los hábitos que fortalecían y ayudaban a crecer a los hijos, están olvidados. Sin duda este caos moral es el resultado de un generalizado alejamiento de Dios, perdimos esa intima conversación que nuestros antepasados, aun en la adversidad conservaron.
Los sacerdotes, pastores o guías espirituales, no se dan abasto en su esfuerzo para que la gente retome su fe y vuelva a la vida tranquila, respetuosa de normas y virtudes. Lo triste es que el egoísmo, el deseo de poseer y los placeres, impiden a la persona  encontrar el verdadero sentido de su vida.
La crisis  económica y medio ambiental, son situaciones difíciles que deben verse  desde un punto de vista cristiano, tenemos que reaprender que tanto el sufrimiento como la alegría nos fortalecen en el diario vivir, que con Cristo el sufrimiento redime y conduce al gozo espiritual. Ahora nadie quiere sufrir, ni esforzarse en superar carencias, mucho menos en servir al prójimo cuando le abruman los problemas.
La familia está siendo atacada por los gobiernos que antaño la protegían, pareciera como si los enlodados, disfrutaran enlodando a los demás. Las leyes de nuestra Constitución formuladas por eruditos, señalan derechos y obligaciones con el único fin de lograr la armonía social, hoy estas están siendo reformadas, o ¿deformadas?
Los medios de comunicación apoyados por las autoridades, presentan antivalores de una manera tan sutil que parecen valores, lo que descontrola y estimula  a que cada uno elija como quiere ser y a vivir como le plazca, en nombre de una igualdad y libertad que daña profundamente a los que más les quieren.
¿Se han imaginado el ambiente hogareño, al permitirse todo lo que enuncié al principio? Será como una olla llena de grillos y de violencia que tarde o temprano terminará en tragedia.

Nosotros como sociedad pongamos nuestro granito de arena, eduquemos en valores a la familia y dejemos que los profesionistas y varones influyentes, exijan a los legisladores no aprobar leyes que destruyan la integridad de sus familias. 

viernes, 13 de mayo de 2016

Tres características del maestro Cristiano.
Por Antonieta B. de De Hoyos.      Mayo 14/16.
En este tercer milenio ha sucedido algo muy extraño, un alto porcentaje de personas se han identificado más con la presencia de Dios, que con las normas que dictan ahora las  múltiples doctrinas religiosas. Jesucristo se ha colocado  en el centro de la fe, es el modelo de maestro en todas las áreas, ha sido y será siempre el guía, hasta que nos identifiquemos plenamente con sus enseñanzas.
La primera característica es: ser misericordiosos. Jesús nunca exhibió a sus discípulos en sus errores, logró que los pecadores entendieran su falta sin lastimarlos; le dijo a la mujer adúltera “vete y no peques más” pero no la avergonzó frente a todos. La caridad debe florecer en la labor de instruir, la disciplina debe impartirse con amor.
La segunda característica es: ser imparcial. Nunca, quien presuma de buen maestro mostrará preferencia por algún alumno, debe insistir que para ser grande, más o mejor, antes se tiene que aprender a ser humilde y a servir a los demás. Será justo al otorgar un premio, compensación o calificación.
La tercera característica es: ser ejemplo. La palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Lo que significa que nuestro actuar, posee mayor fuerza que todos los consejos que solemos dar. No olvidemos que el maestro (a) es para el alumno como un segundo padre o madre, su influencia es  definitiva en su desarrollo.
Los creyentes sabemos, que tarde o temprano daremos cuenta de nuestros actos, y que como educador la responsabilidad se duplica. Jamás debe consentir comportamientos deshonestos influenciados por la modernidad, al contrario estará al pendiente de que sus acciones siempre vayan encaminadas, hacia el bienestar integral de sus discípulos.
Son barro en sus manos, los moldea poco a poco con su sabiduría, por eso el éxito o el fracaso del alumno en su edad adulta, depende mucho de él. Lo imitará en su modo de hablar, de comportarse, de vestir, de divertirse, sobre todo en su peculiar forma de amar a Dios y a sus semejantes.
Es verdad que una escuela y un colegio se diferencian por la comodidad de sus edificios y el nivel socio económico de las familias pero también es cierto, que muchas veces se igualan en la calidad humana y profesional de los mentores. A lo largo de mi vida he visto a padres de familia cambiar a sus hijos de escuela, sin importar la lejanía en que ésta se encuentre; no escatiman esfuerzo cuando se trata de seguir la trayectoria y honorabilidad de un prestigioso maestro.

Dicen que en Japón, el Emperador sólo se inclina ante los educadores, pues reconoce que sin educadores, no habría emperadores justos y sabios. El maestro tiene a su cargo el más trascendente de los ministerios, porque su labor educativa además de hacerla para beneficio de la sociedad, es una misión apostólica en la que tiene la oportunidad de servir a Dios con dignidad…, yo soy orgullosamente ¡educadora!.

miércoles, 4 de mayo de 2016

La trascendente  espiritualidad de mamá
Ser mamá ha sido y es un desafío constante desafío en el desarrollo integral de los hijos –físico, mental y emocional- porque es con su actitud inteligente y generosa que promueve su crecimiento en todas las etapas de su vida
La figura de mamá se ha distinguido por la entrega amorosa, incondicional y creadora de valores aun y cuando, los tiempos modernos la llevan en ocasiones a enfrentar sola esta ardua tarea; ya  como madre soltera, divorciada, separada, viuda o abandonada.
Ser mamá y educadora exige responsabilidad, es un compromiso que la obliga a   renunciar a  actividades, que podrían haberle redituado éxitos profesionales. La mamá que ama, prodiga atenciones, cuidados, satisface necesidades, acepta  respetuosa las características del espíritu de su hijo, conduce con firmeza y afecto hacia el desarrollo de los valores éticos y principios morales que corresponden a una persona de bien. Instruye basada en los conocimientos aprendidos, en la sabiduría que le trasmitieron sus antepasados y en sus propias experiencias vividas en el plano humano y en el espiritual.
Mamá promueve en los hijos el aprendizaje continuo y aprueba la toma de decisiones cuando se les presentan problemas, con el propósito de desarrollar en ellos su capacidad de pensar, sentir y actuar. Cuando mamá les acompaña en este camino, que deben andar  para refinar virtudes y superar tendencias erróneas, cumple con su máxima función educadora al ofrecerles ese sentido de la vida, que les lleve  a progresar y a un futuro mejor.
Mamá intuye, investiga y descubre observando las acciones y actitudes de su hijo, es en ese estar en contacto con su espíritu, lo que le permite conocer sus características espirituales, que más tarde le lleven al conocimiento de su propia personalidad. Mamá cuando ama de verdad, es capaz de luchar contra las adversidades hasta agotar sus fuerzas físicas, incluso olvidándose muchas veces de ella misma, de sus deseos o anhelos de realización personal sin considéralos sacrificio.
A mamá, la familia y la sociedad le demandan demasiadas cosas. Algunas se dedican al hogar, con el único deseo de compartir con la familia un ambiente limpio y ordenado, labor rutinaria que requiere de una sobrenatural generosidad.  
Otras aunque laboran fuera de casa, también se esmeran en inculcar las virtudes y valores con su ejemplo, quieren sentirse orgullosas de sus hijos, por eso les enseñan a comportarse correctamente en sus relaciones familiares y en sociedad.   
Es con el esfuerzo de mamá que ellos conocen la diferencia entre el bien y el mal, aprenden a vivir en armonía, desarrollan la solidaridad, los talentos, gustos y hábitos,  que  les forjan una vida personal, en la que cumplen con los compromisos del espíritu y son felices. Una mamá así es insustituible.

Antonieta B. de De Hoyos                     mayo 7/16