viernes, 4 de abril de 2014


Tips para disfrutar la primavera y el verano.

Entre fríos repentinos y calores inesperados, llega la primavera y nos anuncia la cercanía del verano. El incremento en las facturas eléctricas, en las de agua potable, y el deseo de no dañar al medio ambiente, nos exige prepararnos para contrarrestar la ola de calor, de la manera más natural y económica posible.

Lo primero que debemos hacer es usar ropa fresca y adecuada, lo que no significa andar semi desnudo ni fachoso, sino buscar prendas que combinen algodón con un mínimo de polyester. Quedan fuera las corbatas y el traje completo para los caballeros y para las damas las pantimedias de nylon. Vestidos así podemos evitar el uso del aire acondicionado o bajarle un grado que equivale a 7 % de ahorro de energía.

Beber agua y darse una ducha rápida reduce la sensación de calor, así como el comer ensaladas, frutas, verduras o sopas frías, evitando en lo posible el uso de hornillas y horno.  Si se dejan las ventanas abiertas, entrará el calor de afuera, si se cierran conviene cubrirlas con  persianas, cortinas gruesas, postigos de madera o toldos, en especial las que queden para el lado del sol de la tarde. Lo ideal sería plantar un árbol alejado de la construcción.

Los ventiladores de techo, de pedestal, de ventana, nos hacen sentir 4 grados más frescos, pero no hay que olvidar apagarlos al salir de la estancia. Ayuda mucho abrir las ventanas en la noche o en las horas de menos sol, para forzar una ventilación.

Los focos además de emitir luz dan calor, los ahorradores calientan 75% menos. Se recomienda apagar los electrodomésticos que no se usan. El aislamiento en un edificio mantiene fresco el interior, ésta es la mejor inversión y puede comenzarse por las ventanas y el portal o techo, porque es por donde mas fuerte pega el sol.  

Tener árboles de hoja caduca a los lados de la casa por donde sale y se pone el sol, nos dará sombra en verano y en invierno cuando sus ramas están desnudas, dejan pasar el calor solar. Los árboles o arbustos, en zonas de altas temperaturas son un refugio.

Si no queda más remedio que usar el aire acondicionado, que sean los modelos de mayor eficiencia energética y de tamaño acorde a las necesidades de la habitación. Limpiar el filtro y darle mantenimiento anual, para que no pierda su capacidad y derroche energía.

Pero lo mejor es disfrutar la temporada veraniega, como lo hicieron nuestros abuelos,  pasando las tardes y noches calurosas reunidos en familia, con una jarra de agua fresca, rebanadas de sandia, paletas de hielo y una buena charla; en el patio, en el portal o la banqueta de la casa.   

Antonieta B. de De Hoyos                 Marzo/29/ 14

 

viernes, 21 de marzo de 2014


A temblar se acercan las lluvias.

Hace ya casi un año, de la inundación que cubrió buena parte de nuestra ciudad el 14 de junio pasado. Aquella noche en pocas horas, una copiosa lluvia desbordó los arroyos que cruzan la ciudad y desembocan en el Rio Bravo.

Las causas ya conocidas por todos, fueron  la  indebida construcción de bardas, casas y hasta un jardín de niños dentro de algunos de los cauces, a lo que tenemos que agregar la maleza crecida y la cantidad de basura que había en otros. Miles de familias perdieron una parte o el total de su patrimonio, algunas superaron la situación tolerando carencias, otras se vieron en la necesidad de emigrar al no contar con la solvencia económica para reconstruir.

Ofrecer un seguro contra desastres naturales como compensación en el pago del predial, no es suficiente, sobre todo si ponemos atención a la cláusula del final, que por lo regular en letras muy pequeñas viene en todo contrato. Un seguro contra desastres naturales jamás cubrirá el total de la pérdida, porque las agencias aseguradoras se las ingenian para reponer lo dañado con algo semejante y para calcular el valor de acuerdo con el tiempo de uso del inmueble; lo que significa que con el dinero que recibes de la póliza, no te recuperas.

Estamos en el mes de marzo y si el cambio climático no dispone otra cosa, será durante los meses de mayo, junio y septiembre cuando lleguen las lluvias. Por eso necesitamos estar preparados y exigir a las dependencias correspondientes: Ecología y Medio Ambiente, Obras Públicas, Protección Civil, Coordinación de Arroyos y demás, se apresuren a retirar todo lo que obstruya el paso rápido del agua.

Desazolvar los arroyos es una actividad que ya debería estar terminada, así como la contratación de suficientes inspectores, que apliquen severas multas a todo aquel que deje de manera criminal basura en calles y terrenos baldíos; basura que contamina y afea el entorno y que tarde o temprano termina estancada en los arroyos provocando inundaciones. 

A principios de año la nueva administración gritó voz en cuello un proyecto; se comprometió con  firmeza a contratar profesionales que hicieran un estudio hidrológico de la ciudad, para de inmediato, sin importar costo, dar inicio a las obras. Han pasado casi tres meses y no dan ninguna información.

Rogamos a Dios su protección, sí, pero de repetirse esta contingencia la ciudadanía hace responsable por negligencia a las dependencias encargadas de evitarlo, incluyendo al alcalde, autoridad que deberá pagar en efectivo y de inmediato cada uno de los patrimonios que se vuelvan a perder, eso sin contar la impotencia, la desesperación y el riesgo de muerte a la que se nos expone.

Antonieta B. de De Hoyos.                 Marzo 22/14

sábado, 15 de marzo de 2014


Mexicanos al grito de ¡Guerra!...

Nunca como hoy, nuestro Himno Nacional ha estado más actualizado, aunque muchos por ahí digan lo contrario y lleguen a catalogarlo hasta obsoleto, anárquico y fuera de tiempo. Lo cierto es que para percibir su belleza, necesitamos escucharlo detenidamente, porque solo sintiendo cada una de sus frases, podremos palpar la veracidad de sus emotivos versos.

Ese “Mexicanos al grito de guerra” nos compromete a detener el paso, a mirar con mayor cuidado lo que está sucediendo en el país. La corrupción imperante está haciendo estragos, casi a diario los periódicos en sus primeras planas, sacan a la luz pública algún cuantioso robo a la nación, en el que se involucra a políticos de alta esfera, financieros, empresas paraestatales y bancos de reconocido prestigio nacional.

El “Más si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh patria querida! que el cielo, un soldado en cada hijo te dio”. ¿Quien es Monsanto? Empresa trasnacional que amenaza con destruir nuestros campos de cultivo de maíz orgánico, imponiendo la siembra de su maíz transgénico. ¿Quien es Shale Oil? Empresa petrolera trasnacional que extrae el gas en lugares estratégicos alrededor del mundo, sin importarle la devastación ambiental que deja a su paso. ¿Quien es Dragón Mart?  Empresa China de supermercados, que se establecerá en una de las costas más bellas de nuestro país. Por si fuera poco también nos rondan cadenas hoteleras europeas con fines turísticos, inversiones extranjeras que deforestarán cientos de hectáreas y contaminarán las aguas del mar con sus desechos, dando muerte inmediata a nuestra fauna y flora marina.

 “Antes, patria, que inermes tus hijos, bajo el yugo su cuello dobleguen, tus campiñas con sangre se rieguen, sobre sangre se estampe su pie”. González Bocanegra si que estaba inspirado, los acontecimientos políticos que se vivían en aquella época enardecían el sentimiento patrio; los abusos y las injusticias  abundaban, por eso se invitaba al pueblo a luchar con valor contra el opresor, fuera este compatriota o extranjero.  

Si alguien duda de la belleza de nuestro Himno Nacional, le invito a que busque la letra y escuche la música por internet, es tan perfecto que ostenta el segundo lugar en el mundo, precedido solamente por el himno francés conocido como la Marseillesa.

Contemplar impotentes la manera como gobernantes en turno entregan a girones nuestro suelo, debe obligarnos a despertar, a exigir justicia; cadena perpetua, trabajos forzados, hasta la pena de muerte en caso de traición a la patria. Si seguimos en posición sumisa, pronto estaremos intentando sobrevivir dentro de la más terrible miseria y contaminación.

Reclamemos nuestra soberanía, no con las armas, ni con discursos demagogos; sino con el poder que dan las leyes escritas en nuestra insigne Constitución.

Antonieta B. de De Hoyos                 marzo 15/14              

domingo, 9 de marzo de 2014


Me lo contó mi abuela.

Serán los años vividos o el estar ahora ocupando el lugar de mí querida abuela Agripina, que me llegan a la memoria, algunas de las muchas anécdotas que me contó durante la infancia y adolescencia, tiempo fértil para que jamás se me olvidaran.

“Cuenta que viviendo en la ciudad de Saltillo, una señora tuvo una discusión muy fuerte con su marido y que en su furor lo sacó a empujones hasta la banqueta, diciéndole de improperios. Eran tan fuertes sus gritos que los  vecinos salieron asustados a ver que era lo que motivaba tal escándalo. El hombre avergonzado ante la mirada de los espectadores, le pedía que bajara la voz y que se controlara, pero al ver que su súplica era inútil, dio media vuelta y se retiró. No satisfecha la mujer, continuó profiriendo insultos pero era tal su coraje que dejo salir de sus labios una  maldición. Mi abuela contaba impresionada que no fueron solo majaderías, sino una autentica maldición, en la que ella le vaticinó: “Ojala que mis ojos no te vuelvan a ver”.  Esa misma noche la señora recibió la triste noticia de que su esposo, había sido atropellado y fallecido en el incidente”.  

El consejo que daba la abuela, era que jamás maldijéramos a alguien, porque los malos deseos, para nuestro infortunio casi siempre se cumplen. También nos recomendaba que nunca nos fuéramos a dormir estando disgustados con alguien, que la noche es para que el cuerpo recupere sus energías, que es en ese sueño profundo donde la persona se comunica con Dios y recibe sus bendiciones, pero que si te vas a la cama estando en pleito con alguien, esas buenas intenciones no pueden llegar.

Estas sabias palabras han estado conmigo desde entonces y las he seguido al pie de la letra; aunque debo reconocer que de vez en cuando si me he ido a la cama muy disgustada, pero procuro hacer una pequeña meditación para fijarme donde estuvo el error, si yo soy la ofendida desde lo mas profundo de mi alma perdono al que me ofendió, pero si fuera en caso contrario, que yo hubiera ofendido, me prometo buscar al día siguiente, lo mas pronto posible la reconciliación. Quizás el conocer la tragedia de esta señora en mis primeros años, me llevó a bendecir en silencio o en voz alta siempre al que se despide, costumbre que me permite disfrutar con mayor tranquilidad lo cotidiano. 

Llega el miércoles de ceniza y con el damos inicio al tiempo cuaresmal, espacio ideal para la reflexión, para reconocer y reparar errores, pero sobre todo para fortalecer el espíritu, fuerza sobrenatural que necesitamos para tomar las decisiones correctas, ahora mas que nunca en que la tecnología y la comunicación de manera exagerada promueven los placeres carnales y las frivolidades.

Dicen los que saben que solo necesitamos veintiún días para cambiar conductas, nuestra fe nos ofrece hoy de manera espléndida cuarenta.   

Por Antonieta B. de De Hoyos                        3/8/14.

 

 

 

 

 

 

sábado, 1 de marzo de 2014


A los comunicadores cristianos.

Hace unos días recibí por correo electrónico este mensaje que escribió el Papa Francisco, para leerlo en la 48º Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el próximo 1º  de junio del presente año. Por lo extenso me vi obligada a sintetizarlo, cuidando de que no perdiera su esencia.   

Dice así: “El mundo en el que vivimos es cada vez más pequeño, por lo que deberíamos estar mas cerca los unos de los otros, sin embargo aun quedan en la humanidad divisiones muy marcadas: la escandalosa distancia entre el lujo de los más ricos y la miseria de los más pobres, y lo peor es que nos hemos acostumbrado tanto a ello, que ya no nos llama la atención la exclusión, marginación, pobreza, economía, política e ideologías, incluyendo las religiosas. Hoy en día, estos mismos medios de comunicación que tanto se censuran, son los que pueden hacer que nos sintamos más cerca los unos de los otros, al renovar el sentido de unidad en la familia humana y despertar  ese sentimiento que nos impulse a la solidaridad, al compromiso serio por una vida más digna para todos.

Para lograrlo necesitamos comunicar bien, conocernos mejor, unirnos, escucharnos y aprender unos de otros. En la cultura del encuentro, el internet ofrece mayores posibilidades de solidaridad y eso es bueno, es un Don de Dios. El problema es la rapidez con la que llega la información, y supera la capacidad de reflexión y juicio.   Exagerar en la conexión digital, puede aislarnos de nuestro prójimo más cercano y excluir a los que no tienen acceso a estos medios. Guardar silencio, escuchar, ser pacientes, permite que la otra persona se exprese. Dialogar es la oportunidad de mirar el mundo con ojos distintos, es la forma de apreciar las distintas manifestaciones en las diferentes  culturas y tradiciones, y de compartir los grandes valores del cristianismo, el matrimonio y la familia.

Cuando una comunicación solo induce al consumo o a la manipulación de las personas, se convierte en una comunicación agresiva. La red digital puede ser un lugar rico en humanidad, una red de personas humanas que necesitan amar  y ser amadas.  Las calles del mundo son el lugar donde la gente vive, entre estas calles se encuentran hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza; gracias a las redes el mensaje cristiano puede viajar hasta los confines de la tierra.

 Seamos capaces de dar testimonio de una iglesia que sea la casa de todos, porque la comunicación es parte de la vocación misionera. Las redes sociales: permiten redescubrir la belleza de la fe, la belleza del encuentro con Cristo. No se trata de bombardear con mensajes religiosos, sino de ayudar a los demás en esa búsqueda de la verdad y el sentido de la vida…”   Papa Francisco.

Pertenecer hoy al mundo digital y poder trasmitir a los demás la belleza de Dios, es un privilegio que debemos aprovechar.                              Antonieta B. de De Hoyos      3/1/14

sábado, 22 de febrero de 2014


Empleos, profesiones y riesgo de muerte.

Lo que una persona hace para ganarse la vida honradamente, podría desempeñar un papel fundamental sobre su salud y hasta en la forma de morir, de acuerdo a una reciente investigación realizada en el Reino Unido, en la que un grupo de científicos de esa entidad  analizaron mas de un millón seiscientos mil muertes, y descubrieron que dependiendo del trabajo que se realiza es posible pronosticar la forma y el tiempo en que el empleado perecerá.  

Por ejemplo: dicen que los pintores, albañiles y techadores, tienen cerca del doble de la tasa media de muerte por uso indebido de drogas, sustancias que se ven obligados a inhalar mientras trabajan. Toman estos tres oficios como base, pero existen miles en los que la gente está expuesta a intoxicarse lentamente, con lo que inspiran no solo por sus pulmones sino también por su piel.

Observaron también la rutina de los navegantes, marineros mercantes, cocineros y empleados de bares, en los que detectaron un riesgo más alto relacionado con el alcohol. En esta peculiar investigación, incluyeron a modistos, peluqueros, estilistas, reconociendo que estos tienen nueve veces multiplicado el riesgo en promedio de muerte, por SIDA o VIH.   

Pero como casi siempre sucede, al final de este informe tuvieron que admitir que este es tan solo un estudio en el que pueden presentarse algunas fallas, como el vincular enfermedades a ciertos tipos de muerte que en ocasiones son poco probables, como una consecuencia directa del trabajo que se realiza. Este estudio fue publicado por la revista “Medicina del Trabajo” de Gran Bretaña, valiosa información que abre nuevos métodos de prevención.

Saber esto no me alarmó porque a decir verdad confío poco en las encuestas, ya que por lo regular quedan incompletas. Pero el leerlo me obligó a pensar, en todos esos nuevos y riesgosos empleos tan difundidos alrededor del mundo, como son las empresas maquiladoras con sus extenuantes y robóticos  horarios enajenantes,  o  las empresas mineras donde se usa la más alta tecnología y químicos para extraer materiales del subsuelo. El ruido, la tensión, la aglomeración, hacen que la salud y la vida de los trabajadores estén en constante peligro a cambio de mínimos salarios, que no compensan lo que ellos a diario ahí exponen.

Es verdad que las personas estamos expuestas a todo: a accidentes viales, laborales, epidemias, tiroteos, asaltos, eso es parte del azaroso destino. Pero salir rumbo al trabajo cada amanecer, arriesgando tu salud y tu vida para que unos cuantos se enriquezcan no se vale. Si como gobernante o legislador esta situación te es indiferente, quiere decir que  regresamos al pasado, a la época de la “esclavitud”; con la única diferencia, que los  grilletes de antaño son ahora, la corrupción y la  mala distribución de la riqueza.

Antonieta B. de De Hoyos                          2/ 22/14

viernes, 14 de febrero de 2014


Engaño o estafa?

El engaño es la acción y efecto de engañar, inducir a alguien a tener por cierto lo que no es, dar a la mentira apariencia de verdad, ilusionar. Un engaño, por lo tanto, supone una falta de verdad en lo que se dice, hace o piensa. Es posible vincularlo con la mentira, las trampas o las artimañas; pero cuando tiene como fin obtener  ganancia económica, se llama estafa.

El engaño es parte de la debilidad humana y se ha practicado desde siempre; el daño que hace en la persona que lo ejerce y en los que son victimas de su engaño, es enorme, por eso las religiones en su mayoría lo consideran como un pecado. En los Mandamientos de la Ley de Dios aparece en octavo lugar: “No mentirás ni dirás falso testimonio” y no es una opción, es una orden.   

Hoy hemos rebasado el límite, ya no se trata de pequeñas mentiras, sino de garrafales falsedades que circulan alrededor del mundo a través de los medios de comunicación, principalmente por internet. Esta abominable conducta ha logrado desequilibrar mental, emocional y espiritualmente a las masas. El engaño y la estafa ocupan ahora el primer lugar en la larga lista de anti valores destruyendo la moral de científicos, políticos, empresarios, profesionistas, gobernantes, comediantes, cantantes, deportistas, hasta en los hogares estos  han cundido. 

Dice San Agustín: “A fuerza de ver todo, se termina por soportar todo. A fuerza de soportar todo, se termina por tolerar todo. A fuerza de tolerar todo, terminas aceptándolo todo. A fuerza de aceptarlo todo, finalmente aprobamos todo.”

Ha llegado la hora de quitar máscaras, de informarnos, de pensar, de sacar conclusiones y de hacer valer lo que consideremos justo, acorde con  los principios y la educación recibida. Es importante que desterremos a los mentirosos y que volvamos a  escuchar los sabios consejos de los abuelos, sabemos, porque lo hemos confirmado, que el que rompe las reglas establecidas tarde o temprano termina en tragedia.

La lucha por legalizar la droga no es para beneficiar a los consumidores, sino para acaparar el  cuantioso dinero de los impuestos; la promoción exagerada que se le da a la diversidad sexual, representa múltiples ganancias para algunos; las epidemias que en ocasiones no existen, son la mina de oro de laboratorios; el planeta se destruye por la ambición de los poderosos, pero nos dicen que no pasa nada y nos someten a cambio de unas cuantas monedas.

Hablémonos claro, digamos las cosas como son, más vale pecar de rígido que de complaciente. Despertemos de nuevo la intuición, olfateemos el engaño y la estafa, y grabemos en la memoria, que mentir es negar la verdad a quien tiene derecho de saberla.

Antonieta B. de De Hoyos                       febrero 15/14.