sábado, 16 de marzo de 2013


La riqueza de la religiosidad popular.  

En el texto del Evangelio (Lucas 13,1-9) en la tercera plática cuaresmal, se recuerda el pasaje de la higuera que no da frutos, y cómo el viñador  intercede por ella, se compromete y dice al Señor que la va a cuidar y abonar para que dé frutos.

Al principio no comprendía la esencia de este mensaje, no lograba aterrizarlo en el aspecto humano. Tenía que comprenderlo para poder comunicarlo al auditorio y a mis lectores, para ello busqué a mi guía espiritual, el Padre Carlos Aguilera que en tres frases me aclaró las dudas.

Al ejemplificar con la higuera, se deja entender que era un árbol frondoso, con bello ramaje y hojas verdes que ofrecía buena sombra, más no daba el fruto que Dios le había encomendado. Muchas personas en su diario vivir alcanzan éxitos personales, pero no dan fruto, no se ocupan de servir a sus semejantes, ni a Dios. 

Celebrar la fe es manifestarla, comunicarla, compartirla, hacer sentir a los demás que Dios está  siempre contigo, en las buenas y en las malas situaciones. Nosotros como creyentes, debemos comprometernos a compartir nuestros conocimientos y abonar nuestra fe con actos que la hagan crecer, orando de manera personal o comunitaria, cantando, alabando, rezando, asistiendo a misa, comulgando, realizando actos piadosos.

Podemos también invitar a otros a rezar una novena, a acudir al templo los viernes de cuaresma para rezar el viacrucis, organizar el rezo del santo rosario en familia o en el barrio, formar o ser parte de grupos de lectura bíblica. Con estas actividades fortificamos nuestra fe y al compartirla vamos dando fruto. La fe debemos celebrarla durante todo el año, cada día.  

Lo fundamental es que no nos de pena que nos encuentren los hijos o los nietos rezando, o que se enteren los vecinos que vamos a misa, o que nos vean seguir los ritos de Semana Santa, o que bendecimos los alimentos. Todo lo contrario, dejemos que vean en nuestro rostro la felicidad que nos embarga, cuando celebramos nuestra fe.  

Igualmente debemos sentirnos felices y muy respetuosos, cuando recibimos o acompañamos a recibir alguno de los Sacramentos como el bautismo, confirmación, eucaristía, reconciliación, unción de los enfermos y orden sacerdotal, porque con las señales sensibles y eficaces de la gracia de Dios a través del Espíritu Santo, también abonamos nuestra fe.

Los mexicanos tenemos en nuestra religiosidad una inmensa riqueza, que nos permite superar  adversidades y disfrutar al máximo las alegrías. En este tiempo de cuaresma vivamos con intensidad esa fe que se nos dio como una semilla o como una raíz, pero que tenemos la responsabilidad de cuidar,  hacer crecer y dar fruto…,  especialmente en nuestra familia.

Antonieta B. de De Hoyos.                           Marzo 13/13

domingo, 10 de marzo de 2013


El rezo  del viacrucis solidariza.

Por lo regular durante la cuaresma, acostumbro asistir al templo los viernes por la tarde para rezar el viacrucis. Pero en esta ocasión preferí rezarlos en casa, frente a un Cristo de madera de buen tamaño, que cuelga de la pared que da al lado de mi cama.

Por esa razón organicé mis compromisos y mis quehaceres hogareños, de tal forma que me quedara el tiempo suficiente para rezar todos los días, a mitad de la tarde. Me gustó mucho la idea porque así hiciera frio o calor, aire o lluvia, podría leer con serenidad, sin ninguna prisa, las quince estaciones del viacrucis; excelente meditación que nos traslada hasta aquella experiencia dolorosa, que Jesús vivió y sufrió por nosotros.

 A decir verdad, no soy muy afecta a las oraciones largas y tediosas, esas en las que se utilizan palabras rimbombantes, desconocidas y hasta difíciles de pronunciar y memorizar. Disfruto mucho más las oraciones cortas, sencillas, comprensibles, esas que al pronunciarlas nos acercan a Dios. Por eso no puedo evitar que mis sentimientos se congelen, cuando llega a mis manos un libro, folleto, o propaganda religiosa, en las que se exageran las alabanzas y las frases repetitivas.  A mí me gusta hablar con Dios, lo que no significa que me olvide del Padrenuestro, el Avemaría, el Credo y dos o tres oraciones más, que aprendí en mi infancia durante los años de catecismo…

Pero rezar el viacrucis es otra cosa; es acompañar a Jesús en el doloroso camino de la cruz, es aceptar que muchos de nuestros semejantes y hasta nosotros mismos, nos hemos visto obligados a recorrer también este camino, con nuestras propias cruces.

Nadie busca una cruz, en este peregrinar terreno las cruces llegan solas y es en esta penosa situación, cuando nos comprometemos a ayudar a los que sufren, cerca o lejos de nosotros.

Durante el resto del año rezo el santo rosario, pero es en el viacrucis donde mi espíritu se identifica más con mi prójimo, conocido o desconocido. En la décima estación cuando Jesús sufre en su dignidad al ser despojado de sus vestiduras, no puedo dejar de pensar en los miles de millones que están siendo despojados ahora mismo, de lo más indispensable para subsistir, como consecuencia de cruentas guerras y codicias desmedidas.

Seguramente habrá momentos en los que tanta crueldad nos haga sentir impotentes, pero la fe en la oración logra milagros y la acción caritativa hacia los que tenemos cerca también. Dios sabe cómo somos y conoce nuestros esfuerzos, por querer hacer el bien a pesar de nuestras debilidades, pero también sabe que sin Él no podremos superar las cruces cuando se nos presenten.

Recorrer el camino de la cruz con Jesús hasta su Resurrección, nos compromete como cristianos a ayudar a los que siguen cargados con sus cruces, hasta que consigan la nueva vida de la Resurrección. 

Antonieta B. de De Hoyos.                                   Marzo 6/13

martes, 5 de marzo de 2013

Iguales derecho, iguales obligaciones


IGUALDAD DE HECHO NO DE DERECHO
Lo que todavía nos falta a las mujeres es aprender que nadie nos da poder.
Simplemente tenemos que tomarlo nosotras
(Roseanne Barr)

Este año la Organización Internacional del Trabajo está convocando  a terminar con la violencia de género dentro de los centros laborales.
 Es lamentable que  en pleno siglo XXI dominado por la tecnología y las investigaciones para la colonización de Marte o  el conocimiento de la nanotecnología en la cura de enfermedades genéticas, la explotación hacia la mano de obra femenina siga estando en segundo plano cuando de economía globalizada se habla.

Las mujeres siguen siendo consideradas como alternativas al trabajo  hecho por los hombres, la mujer es la que más sufre los embates de crisis ambientales y guerras fratricidas. El trabajo femenino e infantil sigue siendo garante de bajos salarios en la maquila instalada en  cualquier parte del mundo.

Sin embargo en los discursos oficiales se declaran “programas” de apoyo para que las mujeres abandonen este ciclo de doble explotación y se aprueban leyes donde se decreta la tan soñada igualdad que queda plasmada en tinta pero que nunca ha llegado a consolidarse en la vida cotidiana.

Las mujeres siguen siendo minorías en los Congresos donde se discuten y aprueban las leyes.

En México después de años de que el sistema paternalista estableció la igualdad jurídica y que los órganos responsables de organizar las elecciones  firmaron dictámenes para asegurar la equidad política, la casta gobernante ha cerrado el avance del pensamiento femenino.

 En Coahuila donde este año se elegirán a los presidentes municipales, no llegan al 10% mujeres que serán postuladas por los distintos partidos políticos para ocupar dicho cargo. Las diputadas solo fueron llevadas por obligación  legal y de emergentes para cumplir con “las cuotas de equidad”. ¿Cómo esperamos entonces que los derechos sean una práctica de hechos?

La violencia intrafamiliar sigue al orden del día, las desapariciones forzosas de mujeres jóvenes y niñas no se investigan y los feminicidios, en este estado como en el resto de la república, se ocultan y en consecuencia, no se hace justicia.
Las mujeres no podemos esconder nuestras demandas de justicia y equidad de los  órganos de gobierno si no formamos parte de ellos, por capacidad antes que por “cuotas.
La violencia en los centros de trabajo, en la calle, en el hogar, no se detendrá a menos que las mujeres  ganemos los espacios públicos con capacidad, preparación, honestidad y entereza.
Por una mujer que entrega su voz o  voto perpetuando este sistema de discriminación, otras mujeres están padeciendo hambre, abandono, vejaciones y olvido.

Si Elba Esther Gordillo, mujer,  fue encarcelada por su ambición desmedida de poder político y económico que también sean encarcelados el secretario general del Sindicato de petroleros o que “Napito” sea repatriado para que cumpla con la justicia (aprobada por mayoría de diputados hombres) de los mexicanos, a lo mejor, entonces, el gobierno de Peña Nieto irá mostrando, que por lo menos, en su  lucha contra corrupción sindical tiene la intención de que haya  equidad.

Profra. Josefina Sanchez Ponce.

domingo, 3 de marzo de 2013

O firmas o cárcel!!!!


ENSAYO JUSTICIERO


“Los recursos de los sindicatos, son de sus agremiados, no de sus dirigentes”.
EPN
Cuando el poder del Estado extiende su brazo vengativo para acallar a sus opositores, el ropaje de justiciero sale a brillar con la límpida luz de los reflectores mediáticos.

El delito por el que fue detenida la dirigente del SNTE no queda claro: desvío de fondos del sindicato para cubrir sus gastos millonarios en dólares pagados a tiendas VIP o por evasión fiscal o lavado de dinero.

Lo que sí es claro es el manejo a discreción que ha hecho la señora del dinero que aportan los trabajadores de la educación desde que Carlos Salinas la pusiera al frente del SNTE y sin que hasta la fecha haya existido ningún informe de los recursos que el sindicato posee, de su uso ni su destino.

Sin embargo, la legalidad de la detención está en duda. Los Trabajadores mineros denunciaron penalmente a “Napito” en 2007 por malversación de fondos de su sindicato y el sujeto sigue gozando del amparo que los canadienses le han brindado a cambio, por supuesto, de mantener a las mineras canadienses en nuestro territorio. En el caso de la Presidenta Vitalicia del SNTE la denuncia no la hizo ningún trabajador, la hace HCP. ¿Ese es el espíritu de “legalidad” de Enrique Peña Nieto y sus asesores o más  bien, sigue el ejemplo de Carlos Salinas y el “quinazo” que con cárcel cobró la ofensa de que el Sindicato Petrolero cobijara a Cuauhtémoc Cárdenas y al candidato priista?

En este pleito de poderes poco importa la calidad de la educación.

Establecer la calidad educativa en nuestra constitución no va a solucionar un problema que tiene sus raíces en la corrupción y en el manejo indiscriminado de plazas para “pagar” compromisos políticos y que han sido  sustentos de los gobiernos posrevolucionarios.
No puede haber calidad educativa cuando NO hay dinero para invertir en ella, en la construcción de escuelas para que sea una realidad las escuelas de tiemplo completo. Ya se olvidó el proyecto foxista de Enciclomedias para todas las escuelas públicas y la campaña de que todos los niños contarían con sistemas de cómputo personales y se despertó con la realidad de la falta de dinero.

Capacitar a los maestros con cursitos generados en los estados sin vinculación con la realidad del docente o dejando para el D. F. Monterrey o Guadalajara cursos, talleres y diplomados de especialistas en Historia o Literatura que eleve el conocimiento, no genera la confianza de que exista interés real por que la educación sea de la calidad que los mexicanos ambicionamos.

La calidad educativa dictada desde la OCDE solo establece objetivos para mediatizar a los seres humanos necesarios en la globalización de una economía que  apuesta por la acumulación de bienes en unas cuantas manos, dejando a millones que carecen de lo más elemental, hasta de escuelas donde pensar en computadoras  es un sueño de opio.
La cortina mediática del encarcelamiento de Elba Esther sigue dejando la democracia como un concepto que se enseña en el aula pero que no se aplica entre los trabajadores del SNTE. Su detención  deja a la justicia como un valor que se repite en cada salón de clases pero que en la vida cotidiana de los mexicanos solo existe para los que tienen dinero o para que los gobiernos quiten del camino los aliados inservibles.
Profra. Josefina Sánchez Ponce.
  

viernes, 1 de marzo de 2013


Tiempo para aprender.                                                     

Cuando llega la cuaresma y me involucro en los temas, que de manera específica son elaborados para impartirse durante las cinco semanas previas a la Semana Santa; me doy cuenta de mi ignorancia, con respecto a esa gran sabiduría que posee nuestra religión y que, bondadosamente día a día, se trasmite a sus feligreses. 

Han pasado varias décadas desde que escribí esta sencilla reflexión, inspirada durante un periodo cuaresmal. Recuerdo con claridad, como si hoy lo estuviera viviendo, que todo lo que yo pedía a Dios, era tiempo.

“Dame tiempo Señor”

Anoche soñé que el Señor se acercaba a mí, y muy quedo al oído me decía…“Por haber cumplido con tus sacrificios cuaresmales, te voy a conceder un deseo. Pídeme lo que quieras, que te lo daré con gusto…” Me desconcerté ante aquel divino ofrecimiento, de inmediato  vinieron a mi mente todas las cosas que desearía tener en ese momento. Después de unos instantes de reflexión, llegué a la siguiente conclusión: “Señor…hoy solo te pido tiempo…, Tiempo para reconocer mis errores y enmendarlos…, Tiempo para encauzar a mis hijos en el conocimiento profundo de la fe en ti…, Tiempo para ayudar a los seres que me rodean, a reconocer lo valioso de contar con tu apoyo para caminar en la vida, y así poder llegar a Ti, al final de ésta. ¡No deseo más! …Te pido me perdones y me des tiempo”.

Al volver a leerla me llene de nostalgia, eran frases que me traían grandes y bellos recuerdos, porque las escribí cuando apenas entraba a la madurez, cuando las personas nos cuestionamos mas la existencia. En aquellos años mis hijos eran menores, su porvenir me inquietaba, no sabía hasta que edad Dios me permitiría acompañarles.

De lo que ahora si estoy segura es de que escuchó mi petición, y me la concedió, pues mi existir se ha  extendido más allá de lo que imaginaba en mi juventud. Hoy tengo la dicha de ver a mis hijos independientes, sanos de mente y espíritu, respetuosos de la presencia de Dios. Y como si esta dicha no fuera suficiente, me ha concedido también el ver crecer a mis nietos. 

Vivir la cuaresma  es aprender, es avanzar, es ser mejor, es madurar como persona y fortalecer el espíritu. El acudir con entusiasmo al templo y escuchar con atención los mensajes, es saber aprovechar el tiempo que Dios nos concede, para acercarnos más a Él.

Reflexionar en nuestra profesión de fe, reconsiderar la respuesta de Dios a nuestra fe, conocer la celebración del misterio cristiano, experimentar la fiesta de libertad y reconciliación y, admitir que la vida en Cristo, es esperanza de salvación y alabanza, significa caminar hacia la conversión.

Cuando sentimos la presencia de Dios en nuestro diario vivir: aprendemos a gozar y agradecer los momentos felices, y nos preparamos para superar la adversidad acompañados.

Por Antonieta B. de De Hoyos        Febrero 27/13

El valor de la discreción.

                          Tu lengua es como tu caballo,

                            si le eres fiel, te será fiel,

                           si le fallas, te fallará”

                           Proverbio árabe –español.


Han pasado varias décadas y aun recuerdo la manera como me impactó este proverbio árabe-español, cuando lo leí por primera vez.  Para ese tiempo, me encontraba en plena madurez  y aunque no fue demasiado tarde, tuve que aceptar las miles de veces que actúe con torpeza por falta de experiencia y conocimientos. Me vino esto a la mente al escuchar las declaraciones comprometedoras, que un joven reportero dio a una televisora a nivel nacional, espacio donde declaró sus preferencias sexuales y su adicción a las drogas.

Yo me preguntó: ¿A quién le interesa su vida privada? ¿Por qué la necesidad de justificarse ante tal audiencia?, cientos de miles de televidentes ni siquiera sabíamos de su existencia, mucho menos de su sufrimiento interno causado por  sus debilidades humanas.

Aun no comprendo el ¿por qué? mucho menos el ¿para qué? ¿Acaso es imprescindible, que las personas en la sociedad moderna tengan que proclamar lo que debería ser privado? En años pasados familias enteras, conocidas o anónimas, se llevaban a la tumba sus errores y  vicios.

En muchas historias familiares, es frecuente recordar a algún pariente que de manera inesperada se iba de la casa, aquél del que jamás se volvió a saber nada. En múltiples ocasiones fueron mujeres guapas, atractivas, las que teniendo todas las cualidades para convertirse en esposas perfectas  y contar con una larga fila de pretendientes, decidían permanecer solteras.

Durante mi adolescencia, tuve la oportunidad de conocer  a varios hombres maduros amigos muy estimados por mis padres, personas correctas, elegantes, distinguidas, hasta de abolengo;  cuyos rasgos y movimientos eran poco varoniles. Uno fue soltero empedernido, otro casado y con familia, los dos con un alto nivel educativo, propios, reservados. Por esa discreción inquebrantable, aunque sus allegados sospechaban de sus preferencias, ninguno se atrevió a preguntarlo, ni siquiera a investigarlo.

La gente respetaba y se daba a respetar, había limites y esa gran sabiduría ancestral: “Nunca digas todo lo que sabes, ni hagas todos lo que puedas, ni creas todo lo que oyes, ni gastes todo lo que tienes, ni juzgues todo lo que ves. Porque: quien dice todo lo que sabe, hace todo lo que puede, cree todo lo que oye, gasta todo lo que tiene y juzga todo lo que ve...Un día dirá lo que no conviene, hará lo que no debe, creerá lo que no es, gastará lo que no tiene y juzgará lo que no entiende”. Inscripción en las ruinas de Persépolis.

Por Antonieta B. de De Hoyos                                                     Feb. 20/13

Y el amor al prójimo, ¿dónde quedó?

El mayor mandamiento de la ley es: “Amarás al Señor  tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Pero, ¿Quién es mi prójimo?  Mi prójimo es toda la gente del mundo; es mi  esposo, mi esposa, mis hijos, mis parientes, mis amigos, mis vecinos, mis compañeros de trabajo. También lo es el que no me cae bien, el que habla mal de mí, el que me ha hecho un daño. Todos somos hijos de Dios, los buenos, los malvados, los simpáticos, los pesados, los pobres, los ricos, los que creen lo mismo que yo y los que tienen otras ideas.

Pero, ¿porque es importante que nos amemos unos a otros? Precisamente para evitar que vivamos situaciones de alto riesgo como las que padecemos en la actualidad. Por ejemplo: el buling en las escuelas, la indiferencia entre padres e hijos, el abuso sexual, las autoridades corruptas, los malos gobiernos, los políticos vendidos al mejor postor sin importarles la pobreza, la enfermedad y el sufrimiento de sus seguidores. Las balaceras en escuelas, los suicidios juveniles, las drogas, el alcoholismo, la prostitución, los asesinatos, los secuestros, los robos en casas, todas estas y muchas más acciones deshumanizadas, son producto de la falta de amor al prójimo. 

Escrito está que solo viviendo en el amor podremos tener paz en el alma, en la familia y en la sociedad. El amor con el que hagas, lo que debes hacer, comenzando con educar a los hijos en la conciencia moral, es lo más importante para Dios. Amar al prójimo es tratarlo como me gustaría que me trataran. Es servirle, ayudarle, preocuparme por él, sobre todo cuando está en dificultades; hay tantas cosas que podemos hacer por los demás. Amar al prójimo es darle nuestro tiempo, nuestro cariño, es escuchar a ese viejito olvidado, es visitar al enfermo, o al que está preso; es ser amable, paciente, tolerar errores y si es posible corregirlos con amor; es hacer mi trabajo lo mejor que pueda y con alegría; es no juzgar a nadie, no pensar o hablar mal de otras personas.

Para amar al prójimo primero hay que comprenderlo, cuando comprendes no hay nada que perdonar. ¿Pero qué debo comprender? Que nunca, por más que nos esforcemos conoceremos a fondo lo que piensa, lo que siente, lo vivido por nuestro prójimo. Por eso tenemos que comprender que él no escogió su vida, ni sus padres, ni su carácter agrio; que si a nosotros nos da coraje su modo de ser, a él le desespera ser así. Si es obstinado, agresivo, orgulloso, seguramente necesita autoafirmarse, sentirse fuerte, porque en su interior se  sabe débil, tímido, inseguro. 

Cuando retomemos este mandamiento y lo ejerzamos, nuestro mundo cambiará, tendremos niños respetuosos de sus semejantes, que fortalecidos en la fe darán frutos maravillosos. Esta Cuaresma, pidamos a Dios que despierte en nuestro corazón el amor al prójimo y oremos por los que sufren, los que están solos y desamparados, por nuestra familia y por el mundo entero...

Antonieta B. de De Hoyos             Feb. 13/12